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Historia de un divorcio: “Me denunció por malos tratos y era mentira”

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Historia de un divorcio: “Me denunció por malos tratos y era mentira”

La historia de Juan José, divorciado de 42 años, es sólo un ejemplo de lo que cuesta divorciarse en España.

Nacho Carretero / Qué.es 26 de marzo de 2010

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Juan José Merlo, de 42 años, sufrió un traumático proceso de divorcio. Foto: Jose González.
Divorciarse cuesta más que nunca. En todos los sentidos. Las consecuencias legales y económicas de una ruptura son más y más complicadas cada día, hasta el punto de que, según los datos de la compañía aseguradora jurídica ARAG, el 43% de las reclamaciones que se llevan a cabo en España proceden del ámbito familiar, siendo la situación económica tras el divorcio una de las principales preocupaciones en tiempos de crisis.
Pasar pensiones, quedarse sin casa o sin coche es un problema aún más grave con la crisis que atravesamos.

Las palabras y las estadísticas no significan nada si no somos capaces de ver más allá. Y eso sólo se puede conseguir a través de testimonios reales. Por eso hemos querido conocer la historia de tres personas que sufrieron como nadie las consecuencias de haberse divorciado.

DENUNCIADO POR MALOS TRATOS
Juan José Merlo, tiene 42 años y está divorciado. Su proceso de divorcio se resume así: “Puso una denuncia falsa por malos tratos y se quedó con mi casa y con mis hijos”.

Él es uno de los cientos de padres divorciados en España que ponen en entredicho un aspecto de la Ley de la Violencia de Género, el referido a los divorcios. Según lo acordado por el Gobierno, cuando una mujer denuncia a su marido por malos tratos, el divorcio se gestiona en un plazo de días y se otorga automáticamente la custodia de los hijos y los bienes a la madre. Suena lógico y sin embargo, hay mujeres sin escrúpulos que se han aprovechado de la protección que el Estado ofrece a las verdaderas maltratadas. Juan José lo vivió en sus carnes. “En una discusión con mi pareja ella me agredió físicamente, después de años haciéndolo psicológicamente, por lo que decidí denunciarla”, relata. “La Policía la detuvo, pero horas después regresaron y me detuvieron a mí. Me metieron en el calabozo donde estuve 24 horas. Me había denunciado por malos tratos cuando yo no le he puesto un dedo encima en la vida”, expresa Juan José.

“A partir de ahí todo se convirtió en un sinsentido donde tuve que demostrar mi inocencia. Lo peor de esta ley es que los supuestos maltratadores son culpables hasta que se demuestre lo contrario, y no al revés, como sucede en el resto de leyes”. Finalmente su ex mujer retiró la denuncia. En el contencioso por el divorcio el juez otorgó a la mujer la custodia de sus dos hijas y la casa que compartían. “Ahora tengo que pagar una casa donde vive mi ex mujer con su actual pareja y sólo veo a mi hija tres veces a la semana. Cuando ella me denunció en falso”, se queja Juan José, que reconoce que tiene graves problemas económicos, a pesar de que vive en un piso de primera necesidad que le ha facilitado la Comunidad de Madrid.

NO TENGO DINERO PARA DENUNCIARLE
Rosa Yagüe tiene 33 años. Está divorciada y, a diferencia de lo que ha contado Juan José sobre su ex mujer, ella sí que sufrió malos tratos.
Rosa sufrió una paliza a manos de su marido cuando le dijo que quería separarse. “Nunca me había pegado antes, aunque me sometía a un maltrato psicológico constante. Cuando decidimos de mutuo acuerdo separarnos fue cuando me agredió. Me dio una paliza”. Ella le denunció y el juez dictó orden de alejamiento para el ahora ex marido además de darle la custodia de la hija que tienen en común y la casa. “El problema -explica Rosa- es que decidí venderla a medias con él. Si no lo hacía, él se quedaba sin nada y como podía ver a mi hija cada 15 días, no quería que la tuviese en la calle. A veces pienso si fui tonta, pero lo hice por mi hija”.

El problema es que su ex marido, a pesar del dinero de la venta de la casa, no le pasa la pensión. “Me dicen que le tengo que volver a denunciar, pero yo ya tengo una sentencia que le obliga a pagarme. ¿Para que sirven entonces las sentencias?”, se pregunta. No tengo dinero para meterme en otro juicio. Lo que tienen que hacer es obligarle a que me pague y a que cumpla su orden de alejamiento”, se queja amargamente Rosa.

AHORA VIVO CON MI MADRE
El caso de Paco Rodríguez, divorciado de 49 años, y representante de ‘Padres y Madres en Acción’, tampoco es como para pasarlo por alto. A sus 49 años se ha visto obligado a volver a casa de su madre tras haberse divorciado. “Intenté vivir de alquiler pero con la pensión que pasaba a mis hijos no me llegaba el dinero”. Ahora ve a sus hijos “de pascuas a ramos”. “La ley actual no soluciona nuestros problemas, sino que los agrava”, argumenta.

http://www.que.es/ultimas-noticias/sociedad/201003260736-historia-divorcio-me-denuncio-malos.html

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